Descripción

Como método para facilitar la labor de las personas trabajadoras, los empleadores suelen acudir como solución a un mobiliario que cumpla con una serie de requerimientos que ha establecido la ergonomía para una correcta postura del cuerpo. De esta situación cabe resaltar dos aspectos. El primero, y en el que no ahondaremos mucho más en este texto, es que hay un desgaste físico y fisiológico inherente al trabajo. El segundo, el eje fundamental de texto de Ada Avila Assunção, “Cadeirología e o mito da postura correíta”: el mobiliario ergonómico como forma de ayudar la labor del empleado se basa en una idealización de este sujeto. La implementación de aquel tipo de mobiliario como ayuda primaria para el trabajador desconoce que su cuerpo es dinámico y que hay varios factores variables de sujeto a sujeto que intervienen en las fisionomías posturales: la visión, la mecánica circulatoria, la posición de los órganos internos, el sistema neurológico, y lesiones anteriores. De lo anterior se deriva un conflicto entre el propósito del mobiliario y la utilización real que las personas le dan en el trabajo. Esto, por su parte, deriva en que los muebles lleguen a convertirse en un impedimento para el espacio laboral. Verbigracia, la situación de una persona recepcionista: su labor requiere el constante movimiento para leer, escribir, dialogar, abrir gavetas ubicadas en diversos lugares de su puesto, caminar, acomodarse para mover músculos que duran en reposo por tiempos prolongados: ante condiciones como esta, el mobiliario se antoja insuficiente para las necesidades de los cuerpos trabajadores.
A las líneas anteriores es imperativo agregarle el valor mental que implica toda actividad profesional. Normalmente, no es un factor muy tenido en cuenta la carga psicofísica que implica el cumplimiento de un horario de trabajo de una extensión fija, con todo y el plusvalor inherente, y los cuidados del hogar. En algunos trabajos, como el de maestro, no hay una delimitación fija entre los trabajos profesionales y los domésticos. Así no estén enseñando, su labor está en constante desarrollo, pues han de preparar clases, pulir explicaciones, idear actividades.
Otro gran problema al que conlleva la ignorancia de todos los vectores que intervienen en el bienestar de los trabajadores, y que al tiempo es un agravante para los anteriores, es el de desconocer que aquellos son tan dinámicos como los cuerpos. Con esto, se imposibilita la posibilidad de prevenir y de actuar frente algún daño en la salud, física y mental, de los trabajadores. Por lo anterior, es de vital importancia la realización de un Sistema de Gestión de Salud y Seguridad en el Trabajo, que se base en las medidas de protección y prevención, que se mantenga en perpetuo desarrollo, y que nunca pierda de vista las necesidades que comunican los trabajadores. Esto último implica que el SG-SST se construye a partir del diálogo concienzudo y riguroso entre trabajadores y directivos. Así, a reactuialización sobre temas de salud en el trabajo y su difusión se erigen imperativos, pues de ellos depende la vida de una plétora de personas. El riguroso y multidimensional análisis es la mejor prevención: a partir de este, la inferencias causales sobre la salud del trabajador se pueden dilucidar y a partir de ahí actuar.